HACIA LA AYUDA MUTUA Y LA MUTUA REALIZACION

 

       CRITICA SOBRE LA AUTOAYUDA Y LA AUTORREALIZACION*

                   

               

 

                                                         Por: Lic. Andrés Sánchez Bodas

 

“la salvación no es la realización de uno mismo, sino el olvido de uno” – de  Hugo Múgica.                                                                                                                                                   

 

"Veamos: el yo se define como la parte consciente y voluntaria del ser, una compleja invención moderna, ya que durante milenios no había entre los seres vivientes ninguna cosa que se pareciera ni remotamente a un yo”.

                                 Mario Levrero de “El Discurso Vacío”

INTRODUCCION

Las frases del epígrafe conducen este texto.

 

Las teorías de la autorrealización y la autoayuda han sido trasladadas, la mayoría de las veces sin revisión, a una práctica que impone un modo individualista y egolico y que responde a la necesidad que nos coloca esa transición que se denomina posmodernidad, y que ha servido para sostenerse ante el vacío existencial que genera, y han desechado la posibilidad de trabajar la nostridad.

 

No creemos que los creadores de estas teorías y prácticas poseyeran una intención aciaga, ellos lo idearon desde sus lugares de pertenencia, y sus nociones de factibilidad, éxito, optimización son congruentes para sus lugares de origen.

Como profesionales de la ayuda, es necesario analizar críticamente estos temas en las áreas que nos competen, y observar su adecuación o no a nuestros contextos sociales.

 

Tenemos claro que muchos de nosotros nos hemos adherido incondicionalmente a conceptos, y a nociones que responden a nuestras necesidades de explicar procesos, comprando aportes extranjeros, y no hemos hecho a tiempo, necesarias revisiones.

 

Esto, a mi entender, nos ha hecho caer en una trampa, y desde ella orientamos nuestro accionar personal o profesional, sin cuestionar, y nos alejo de la verdadera intención que demandó nuestra acción.

 

Con respecto a las nociones de autorrealización y autoayuda, tan en boga en los últimos años, las asumimos sin tomar en cuenta su origen, su contexto, sus intenciones e implicancias culturales, sociales y políticas, es decir de quienes provienen y la ideología que las constituye.

 

No han vendido que hay que “meterse para adentro”, para encontrarse en una especie de interioridad salvífica, la del amor a sí mismo.

 

La “ verdad está adentro de nosotros”, nos han dicho muchas veces, y de diferentes maneras, sin que se profundice acerca de si hay adentro o afuera, si es posible que haya una percepción de un adentro independiente de un afuera, o si hay uno que uno es independiente de otro con el cual nos co-construimos siendo juntos.

 

Hemos confundido el concepto de “noción de sí mismo”, con el de “si mismo”, “Mi” y  “Yo”.

Nos cuesta darnos cuenta de la profunda diferencia y del entramado entre estos conceptos.

 

Es obvio, para un fenomenólogo existencial, que el sujeto no existe, que es solo una construcción que hacemos para explicar aquello que nos pasa.

 

Es también muy obvio que cuando buscamos el Yo que creemos ser, lo único que podemos saber es aquello que experienciamos, y que esto está en permanente cambio, y que cuando queremos asirlo, ya no es.

 

Ocurre que el Yo o sí mismo es una construcción lingüística, y como tal, falsa de verdad verdadera. Nos olvidamos con facilidad la idea de Maurice Merleau Ponty de que el Yo esta fuera de Mí, y que existir es salirse fuera, estar fuera no dentro, del supuesto construido sí mismo.

Cuestiones que hay que plantear para des-enmascarar y des-cubrir conceptos que como tales se integran a marcos o sistemas de creencias que concluyen en acciones o conductas.

 

Si nos decimos humanistas existenciales debemos necesariamente cuestionar los conceptos de autorrealización y autoayuda, en tanto toman como tales las nociones de desarrollo, sujeto y amor a sí mismo, como entidades reales que hay que trabajar para fortalecer.

 

Qué pasa si somos coherentes con nuestro pensamiento y decimos:

-El sujeto no existe, es una ilusión.

- No es lo mismo hablar del Mi que del Yo, de sí mismo y /o noción de si mismo

-El amor a sí mismo es una falacia conceptual, en tanto el amor es siempre una acción que se dirige hacia fuera, hacia otro.

¿Como que el sujeto no existe?

¿Como que el amor es una acción y no un sentimiento?

Son preguntas que pueden emerger de alguien.

 

Respondemos:

Lo único que sabemos de nosotros es lo que nos pasa con lo que nos pasa.

Amar no es un sentimiento, es un verbo, y como tal implica acciones.

Acciones que dirigimos hacia alguien, y que tienen por objetivo el cuidar, proteger, ayudar a crecer y estar bien; por lo tanto producen una serie de sensaciones agradables (en el que las hace y en el que las recibe), y sentimientos positivos, que son los que denominamos amor.

Cuando decimos que nos amamos a nosotros mismos, lo que estamos haciendo es cuidar ese cuerpo que nos porta, tratarlo bien, y eso nos produce bienestar. Si de esto se trata está bien dicho, pero no confundamos eso con amarnos como sentimiento o proceso reflexivo, hacia un supuesto

Sujeto que no somos, y que nunca seremos.

 

Nuestra propuesta es que podemos analizar estos conceptos, y otros concomitantes porque a algo refieren y calan hondo en respuesta a alguna necesidad de las personas.

No obviemos, insistimos, saber de donde provienen y en contextos se han elaborado, y luego desde una lectura comprometida con nuestra realidad de personas latinoamericanas, en un mundo supuestamente globalizado, pero obviamente centralizado en los que deciden por nosotros, redefinámoslos y lancémoslos desde acciones comprometidas desde un lugar más congruente con nuestro camino existencial.

Esta es la intención de este texto, ampliemos la percepción y elijamos un modelo de ser más congruente con nuestra cultura y proyecto de vida.

Quizás algunos digan para que tanto palabrerío, pero no es vano recordar que somos verba y verbo, palabra que conduce hacia el pensamiento e influye en lo que percibimos, sentimos y hacemos.

Tal como uno percibe uno actúa en tanto construye la realidad en la cual transitan sus actos.

Tal como uno habla y nombra es como uno percibe.

Tal como digamos que se nombra eso que refiere a la realización de lo humano y la ayuda para lograrlo, es tal como se explica, se siente, y se hace.

Tal como hacemos, y somos lo que hacemos, terminamos siendo quienes somos siendo.

Frases como las del epígrafe, que guían como faro a nuestro texto, y a ella le agregamos la idea de Erich Fromm, de que existimos por un acto de desobediencia, y podemos dejar de estar en este mundo por otro acto de obediencia.

Convocamos a pensar, y luego a actuar, desde el estar centrados en las personas que somos siendo juntos, solidarios en una co construcción de un mundo, donde no nos olvidemos del nosotros, entregándonos al fluir vital entramados amorosamente.

 

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