ECOLOGIA INTERIOR
 
Por Clor. Alberto Martínez

 

Cuidando nuestro ecosistema interior desenvolvemos nuestras mejores posibilidades en pos de generar relaciones de ayuda auténticas y reales. Recursos como la meditación y focusing nos ayudan a formarnos en las actitudes y facilitan nuestro estar presentes en las relaciones interpersonales que entablamos.

 

 

En los últimos tiempos venimos tomando conciencia de los problemas que afectan a nuestro planeta y de los efectos que nuestras acciones provocan en la biosfera. De este modo, ecología y medio ambiente se han convertido en palabras habituales en el lenguaje cotidiano de muchas personas. Podríamos decir que en tan solo cincuenta años se ha creado una conciencia global de que es nuestra responsabilidad cuidar de la Tierra, nuestra casa. Cada vez con mayor regularidad aparecen llamados de atención sobre el calentamiento global, la capa de ozono, la contaminación, exhortándonos a que cuidemos los recursos naturales: el aire, el agua, los bosques, la tierra, los animales.

Tenemos que cuidar el uso de nuestro medio ambiente exterior para paliar los efectos negativos que producimos. Por inmenso y complejo que parezca el conjunto de dificultades que afrontamos en este campo, crece el interés y el compromiso día a día para ir encontrando soluciones sostenibles en el tiempo.

Sin embargo comprendemos que, asumiendo sólo esta responsabilidad y trabajando por minimizar el impacto que como seres humanos producimos en el ambiente, no termina nuestra tarea. Volvamos la mirada hacia nuestro interior. Para poder realizar el cambio que deseamos en el mundo, es preciso que comencemos por transformar nuestro medio interior —nuestro mundo— y construir un ambiente armónico que nos convierta en seres humanos integrales, en personas maduras y auto conscientes, capaces de estar abiertas a la experiencia y a dar significado a ese fluir. Allí, en ese medio interior, es donde ha de comenzar la tarea.

Cada uno de nosotros es un ecosistema, con un modo de vivir que nos es propio y que deriva de nuestra condición humana y del tipo de ambiente en el que habitamos. La condición humana conforma un marco dentro del cual nos desenvolvemos; el ambiente en que vivimos, interior y exterior, es la variable sobre la que podemos incidir para conformar la biosfera que queremos que nos contenga.

Al tomar conciencia de que, dondequiera vayamos, somos portadores de un medio ambiente interior y que éste incide en los demás, también tomamos conciencia de que tenemos que protegerlo y cuidar su equilibrio. Vemos que existe una estrecha interdependencia entre nuestro organismo, el medio ambiente interior que construimos y el medio ambiente exterior que habitamos. Comprender —entender y actuar en consecuencia— nos lleva a comprometernos con el cuidado de esa biosfera espiritual, vulnerable, sutil, pero fundamental para desenvolvernos como seres humanos integrales. Nos lleva a ser nuestros propios autores.

Por ser seres libres y tener la facultad de elegir, contamos con la capacidad de transformar un desierto en un fértil valle y un fértil valle en un desierto, purificar el aire multiplicando bosques o hacerlo irrespirable deforestando, mantener las aguas claras y cristalinas o transformarlas en un maloliente lodazal. Esto mismo es lo que podemos hacer en nuestro mundo interior.

Al decir de Rogers en su libro El camino del Ser: "Saber lo que realmente experimento en un momento dado no es cosa fácil, pero me alienta la ligera sensación de que, a lo largo de los años, voy aprendiendo a lograrlo…"

Somos depositarios de inmensos tesoros que tenemos que cuidar, potenciar y repartir. El uso del tiempo, las energías vitales, el potencial mental y afectivo están en nuestras manos, bajo nuestro cuidado para utilizar y disponer. Pensemos en el ecosistema que constituyen nuestros pensamientos. Protejamos esta fuente de vida que es nuestra mente. Pongamos nuestra inteligencia al servicio del bien común, ya que entre todos constituimos el cuerpo de la humanidad. Pensemos en el ecosistema que constituyen nuestros sentimientos y aspiraciones. Protejamos ese medio interior para que albergue sentimientos de amor, de compasión, de comprensión y amistad.

Cuidando nuestra ecología interior fomentamos nuestra presencia vivencial en el mundo: a menudo se cita que Rogers en sus últimos años describió un fenómeno en la relación terapéutica que él llamó “presencia”. Al observar detenidamente el fenómeno concluimos que “presencia” es la base, el fundamento existencial de las condiciones básicas. Desde un punto de vista personal esta no es una cuarta condición ni siquiera una condición adicional. El concepto describe en forma global y exhaustiva las actitudes básicas en una forma existencial. Lo que Rogers describió como condiciones básicas se corresponde con presencia como se entiende a un nivel más profundo, dialógico y personal.

El estudio de la ecología nos enseña a mirar las relaciones sistémicas entre los individuos y el medio ambiente. De esta manera, nos enseña sabiamente que, para mantener el equilibrio, es indispensable la interdependencia. Cada parte ocupa el lugar que le corresponde y realiza una función determinada, lográndose así el equilibrio del todo mayor.

Comprendemos que no podemos dejar de pertenecer al todo, porque somos parte integrante de ese todo. En la interdependencia no hay imposición y nadie deja de ser lo que es, cada uno es una persona, irrepetible, única.

 

Ecología y counseling

 

Poder estar en contacto con nuestro interior, tomar contacto con nuestra experiencia, percibir lo que nos pasa y poder comunicarlo adecuadamente si así fuera necesario, es estar en estado de congruencia, es ser parte del proceso de la vida, una vida que fluye que se despliega, crece y se vuelca amorosamente a facilitar ese mismo bienestar en otros.

Es la actitud de receptividad que adopta el individuo al no experimentar amenaza, es decir, la persona no se defiende y está disponible a que lo percibido realice su efecto. En este tipo de personas hay una correspondencia entre el yo y las experiencias que se refieren al yo.

Este proceso tiene que ver con realizar en nuestra persona lo que queremos para el mundo. Buscando nuestro propio bienestar podemos favorecer el bien de otros. Estar presentes en nuestro espacio interior, cuidar su ecología, su equilibrio, su nutrición, es importante para salir al encuentro de un otro.

Las obligaciones del diario vivir, los problemas y las urgencias afectan nuestras vidas y no favorecen este encuentro con nosotros mismos.

Para poder ser conscientes de nuestro propio proceso experiencial aplicamos nuestra voluntad para atender nuestro sentir y significar lo que nos pasa. La propuesta es generar espacios donde podamos poner en práctica la auto escucha, aquietar nuestra mente para entrar en la profundidad de nuestra sabiduría interior. Para ello contamos con dos herramientas que facilitarán ese objetivo: la meditación y el focusing. Podemos usarlos tanto para nuestro propio desarrollo así como también ofrecerlos para el bienestar y el desarrollo de las personas que solicitan nuestra ayuda. A través de una breve introducción teórica podemos acercarnos a comprender como funcionan estos recursos.

 

¿Qué es la meditación?

 

En nuestros días, llevar una vida agitada, con muchas obligaciones y responsabilidades es lo más habitual. Todos tenemos numerosas ocupaciones: trabajo, familia, amigos, obligaciones sociales, comunitarias y políticas. A veces suele ocurrir que nuestras actividades, incluso las recreativas, consumen una gran cuota de atención y de energía.

En general estamos muy atentos a todo lo que pasa en nuestro exterior, y a veces nos surge la necesidad de contactar con nuestro espíritu, con nuestra fuente creativa interior. Todos poseemos en nuestro ser más profundo la fuerza capaz de guiarnos positivamente en el flujo del diario vivir. Sin embargo, a veces, estamos tan inmersos en el mundo exterior que perdemos contacto con esa fuente creativa que habita en nosotros.

Hemos aprendido en mayor o menor medida que lo bueno es seguir el criterio de otros para elegir nuestras prioridades o tomar nuestras decisiones, y no tenemos en cuenta esa sabiduría interior que vive en nosotros.

A través del ejercicio de la meditación, nos damos un tiempo para cultivar el contacto con nuestra guía interior, y re educarnos para prestar atención a esa voz que susurra en lo profundo de nuestro ser. Nos da la posibilidad de tomar contacto con nuestra fuente de amor compasivo que brota desde lo profundo de nuestro ser.

Formar un hábito dedicando un tiempo a este ejercicio nos ayudará a aprender a relajar nuestro cuerpo y nuestra mente y acercarnos a la conciencia más profunda que existe dentro de nosotros.

 

¿Qué es el Focusing?

 

Es un proceso en el que establecemos contacto con una clase especial de conocimiento consciente, interno y corporal. Llamamos a este darse cuenta una “sensación-sentida” o sensación con sentido. Focusing es el proceso de cambio personal, un acto interno que es perfectamente natural.

La fuente interior, dentro de cada persona, tiene implícitamente el conocimiento lingüístico de todo lo que esa persona ha aprendido, oído o pensado alguna vez, pero también contiene una más básica organización del organismo humano así como la progresiva diferenciación única y el desarrollo del vivir de esa persona hasta ahora. Esta es la razón por la que, cuando una persona presta atención primeramente a una sensación y sentimiento global no claros, es tanta la sabiduría implícita allí, que resulta impensable hasta ese momento para ella o para cualquier otra.

Cualquier situación, sean problemas grandes y complejos o las preocupaciones de cada día, sea lo que esté implicado en un escritor creativo, alguna situación personal o problemas teóricos o de investigación, cualquier situación –decimos- la vivimos con nuestros cuerpos y siempre tenemos –además de lo que podemos pensar claramente- una sensación de “más”. Algunas veces es un insatisfecho, velado, ambiguo o no claro

sentimiento de disconfort, de que allí hay más de lo que habíamos pensado.

Estamos acostumbrados a escaparnos de eso, como si fuera algo imposible de pensar. Pero de este sentido y sensación no anunciada provienen más aspectos específicos y más conocimientos que los que pensábamos que teníamos. Eugene Gendlin escribe: “Hoy muchas personas están luchando con un hecho asombroso. Los viejos patrones por medio de los que se espera que la vida dé resultado –y una vez así fue- ya no sirven. Por ejemplo, el ser padre hoy no resulta, si tratamos de hacerlo como lo hicieron nuestros padres; sin embargo, ninguna otra forma se ha establecido para que la podamos seguir. Tenemos que descubrirla a media que caminamos…”

A causa de los cambios radicales que estamos sufriendo como cultura, tenemos sentimientos, emociones y sensaciones nuevas y “borrosas”, para las cuales no existe un patrón común. Estamos tratando de crear nuevas formas apropiadas a tiempos nuevos. Y tenemos una oportunidad excitante y sin precedentes. “Si nos aceptamos a nosotros mismos y a los demás como creadores de formas, ya no necesitaremos forzar los patrones o modelos sobre nosotros y sobre los demás”.

Generalmente, una sensación-sentida no está simplemente allí, sino que tiene que formarse. Tienes que saber cómo dejarla formar atendiendo al interior de tu cuerpo. Cuando viene, al principio no está clara, sino como cubierta de pelusa. Mediante ciertos pasos, puede enfocarse y también cambiar. Una sensación-sentida es el sentir del cuerpo de un problema o situación particulares.

Una sensación-sentida no es una emoción. Nosotros reconocemos emociones. Sabemos cuándo estamos enojados, o tristes, o contentos. Una sensación-sentida es algo que no reconoces al principio -es vaga y velada-; se percibe como llena de sentido, pero sin que conozcamos aún ese sentido.

Es una sensación corporal que lleva implícito un determinado significado.

Aprendiendo la técnica del Focusing, descubrimos que el cuerpo, hallando su propio camino, proporciona sus propias respuestas a muchos problemas. Cuando los seis pasos del proceso dan resultado, hay un cambio físico en el cuerpo, un cambio-sentido. Entonces el problema parece diferente.

Hay una especie de conciencia corporal que influye profundamente en nuestras vidas y que puede usarse como instrumento para ayudarnos a alcanzar metas personales. Se ha prestado tan poca atención a este modo de conciencia corporal que no existen palabras prefabricadas para descubrirla, Gendlin la llamó sensación-sentida (“felt-sense”).

La sensación-sentida cambiará, se moverá si te acercas a ella en la forma debida. Cambiará incluso al mismo tiempo que estás estableciendo contacto con ella. Cuando la sensación-sentida de una situación cambia, tú cambias y, por lo tanto, también cambia tu vida.

 

Bibliografía:

 

Shakti Gawain. Meditaciones. Ed. Planeta.

Eugene Gendlin. Focusing. Proceso y técnica del enfoque corporal. Ed. Mensajero

Carl Rogers. El camino de ser. Ed. Kairos.

Carlos Campos Salvá. 1001 porqués de la ecología.

www.cafh.org