Violencia, guerra de deseos

 

Clor. Fernanda Rodríguez

Directora de Sapac San Isidro (Centro para el tratamiento en Adicciones)

Especialista en Adicciones y Dinámicas familiares.

Responsable de la cátedra del Postgrado en Adicciones en Holos San Isidro.

 

Entendamos la relación violenta

 

Para comenzar a definir la relación violenta es necesario visualizar que cuando nos vinculamos con un otro estamos inmersos dentro de un campo de intercambio emocional en donde implícita o explícitamente están en juego nuestros deseos. Una vez visualizado el campo de intercambio emocional, es útil observar si en ese espacio compartido pueden coexistir dos deseos diferentes, ya que en las relaciones violentas solo hay lugar para el deseo de una de las partes, no pueden coexistir dos deseos diferentes en un mismo territorio o campo emocional.

Entonces podemos decir que en las relaciones violentas una de las partes no tolera un deseo diferente del propio, o bien no tolera la convivencia, ni la integración de deseos distintos. Cuando esto ocurre estamos antes la dinámica vincular violenta que conlleva soledad y sufrimiento.

 

Una vez establecida esta manera de vincularse, comenzarán las estrategias para ganar territorio. La guerra de deseos esta declarada.

 

La violencia entendida de este modo puede manifestarse de diferentes formas:

 

  • Desestimar, negar, ser indiferente, restar importancia, desvalorizar, ignorar el deseo del otro, es tan violento como gritar, golpear.

 

Cuando hay lugar solo para el deseo de uno, hay violencia.

 

 

Mecanismos aprendidos que generan violencia invisible

 

A lo largo de nuestra vida vamos aprendiendo diferentes formas de relacionarnos con nosotros mismos y con los otros que naturalizamos, sin registrar la violencia que esta oculta en su interior.

La noción de violencia, cuando una persona esta inmersa en su interior, no es ni siquiera pensada, no es registrada, no tiene relevancia, es percibida como algo natural.

Pero no solamente la violencia no es registrada sino que tampoco los mecanismos que la generan.

Existen mecanismos aprendidos en nuestros modos de relacionarnos que condicionan, coartan, o inhiben el surgimiento del deseo tanto propio como del otro en el vínculo que compartimos.

La importancia de reconocerlos frenaría la violencia de nuestras conductas. Estos mecanismos tienen la particularidad de activarse automáticamente sin que podamos registrar este proceso, el reconocimiento de los mismos, así como también de  los factores que los activan es fundamental  para abordar una dinámica violenta.

Reconocerlos y poder ponerle freno nos da la posibilidad de incorporar nuevas herramientas que habiliten y den lugar a la coexistencia de varios deseos en el mismo campo emocional, sin sentir amenaza.

 

 

La importancia de la formación del Counselor en la temática de violencia

 

Como Counselors, es fundamental que en el acompañamiento de los procesos, aprendamos a visualizar cuales son los mecanismos y herramientas que utiliza el consultante cada vez que siente que su deseo es amenazado, así como también cuando percibe que avanza sobre el deseo del otro.

Nuestra tarea, en principio, es mostrarle que dentro del campo emocional pueden coexistir dos deseos diferentes, ya que esta realidad es desconocida para el consultante.

Es fundamental trabajar y flexibilizar la creencia limitante e inconsciente acerca de que en el campo emocional compartido sólo se puede imponer el deseo de una de las partes.

El reconocimiento de los mecanismos aprendidos que contribuyen con la postergación de los deseos es el primer paso para llegar a descubrirlos  y aceptarlos.

Para abordar estas formas violentas e invisibles de relacionarse, es necesario el aprendizaje de intervenciones específicas orientadas hacia el plano de la conducta, que ponen freno a estos mecanismos aprendidos.

 

Un ejemplo para clarificar esto es pensar el campo emocional compartido como una cancha de fútbol, donde el área chica es el campo emocional individual y el resto de la cancha el campo emocional compartido en donde están en juego los deseos de ambos.

En las dinámicas violentas, lo que suele ocurrir es que uno de los jugadores avanza sobre el espacio individual del otro (área chica) invadiendo y restringiendo el surgimiento de su deseo. Para esto utiliza ciertos mecanismos de control y dominio que generan violencia.

En principio, necesitamos tener esta concepción teórica para poder favorecer la ampliación de conciencia en relación a esta forma de  violencia invisible.

En el Postgrado de Formación en Adicciones se brinda el aprendizaje de recursos y herramientas necesarias para abordar esta temática.

 

Hacemos mención de esta formación, ya que podemos decir que una de las múltiples causas que contribuyen con el desarrollo de una adicción comienza en las relaciones o dinámicas violentas invisibles que establecemos con los otros desde los primeros años de vida.