Counseling y Coaching

Una experiencia personal…

 

Clor. Nora Biderman

 

Nora Biderman se ha formado como Counselor  en Holos, certificando en el año 1996 y también como Master Coach Ontológico en el año 2007

Ha sido docente adjunta  en la Universidad de Buenos Aires en la Facultad de Derecho y en la Universidad de Belgrano en Cátedras de  Comunicación, Mediación y Liderazgo.

Se ha desempeñado como docente en Holos Capital y  San Isidro, en cátedras de Consultoría Laboral e Introducción a la Consultoría.

Se dedica actualmente a  la docencia, y a la  consultoria  personal, ejecutiva y empresarial, contando con más de 20 años de experiencia en la gestión.

 

 

Tiempo atrás me derivaron un consultante….

En nuestra primera entrevista, me contó sobre sus  experiencias anteriores en procesos terapéuticos  y también en coaching.

Como estaba atravesando un momento de insatisfacción laboral con mucho temor para actuar cambios, por  la naturaleza del problema, un colega,  le había sugerido un encuentro conmigo

Promediando nuestra tercera reunión, y ya decidido a continuar, me dijo...

-Nora,  el  coaching que hago con vos es diferente al  que hice con otros, me podrías explicar... ¿Por qué?

Porque –respondí- yo hago coaching desde mi ser Counselor, ya que el  Counseling  es mi esencia, y conforma mis principios.

Quiso saber más acerca de esta esencia y entonces, compartí con él los principios del Counseling en general y mis principios en el Counseling y en el Coaching en particular.

Lo cual ahora, estimado lector, comparto contigo, esperando que mi historia te resulte de interés y  de utilidad.

 

¿Cómo llegué al Counseling?

Era un momento de quiebre en mi vida, donde el camino laboral y académico que estaba transitando no tenia  la proyección de plenitud que buscaba.

Venía de la carrera de Derecho, de una formación en Mediación y Comunicación, en base a lo cual me dedicaba a la docencia en la carrera de  Asesor Comunicacional en la Universidad de Belgrano.

Buscando nuevos recursos para mejorar mi desempeño docente, transité una formación en dinámicas gestálticas para trabajos grupales.

En  mis  clases en la UB, aplicaba esas  herramientas, y otras, que había incorporado, estudiando Programación Neurolinguistica, que por aquella época era una técnica, de incipiente impacto.

Un día, al terminar la clase  escuché que un alumnos le contaba a otro lo bien que se sentía, luego de hacer esos ejercicios, y los cambios que había podido hacer, dándose cuenta que obtenía mejores resultados de crecimiento personal que en su terapia, razón por la cual pensaba dejarla.

¿Dejar la terapia?

Recuerdo mi sensación al escuchar el comentario,  en principio una ligera satisfacción que tornó rápidamente a temor, y  a  enojo conmigo al cuestionar severamente mi competencia para generar transformaciones,  que debían ser  propias de procesos terapéuticos, conducidos por un profesional preparado para hacerlo, qué por cierto, desde mi consideración y ética no era yo.

Así que como lo hacía entonces y lo sigo haciendo ahora, salí a buscar más conocimiento….comenzando por…la librería.

¿Dónde buscar? ¿Cuál era el camino? ¿Qué debía estudiar? ¿En qué quería trabajar... ¿en curar enfermedades ¿en promover salud?

Fui recorriendo las góndolas, pasando por Psicología, Sociología, Antropología, Empresas, Comunicación.

Perdida entre tanta información, caminé, con mis preguntas, como única certeza.

Con la desorientación en mi mochila, llamó mi atención, en un exhibidor de novedades, un libro, cuyo título era: “Crear Salud o Curar Enfermedad”.

Sobra decir que lo leí, con avidez.

Su autor era el Lic. Andrés Sánchez Bodas, busqué su referencia y concerté una entrevista un par de días después.

Fue con él, mi primera vez, en el Counseling.

Me  explicó, con entusiasmo,  que Counseling era un proceso de aprendizaje para ser facilitadores profesionales de una vida mejor.

Escuché fascinada la propuesta, el programa y la idea de que en ese aprendizaje de recursos para ayudar a otros, quienes transitaban la carrera también hacían un proceso de transformación personal de crecimiento significativo.

Mas allá de lo que Andrés expresó en aquel momento, lo cual  al pasar más de veinte años, no puedo recordar literalmente, tuve entonces, como ahora, la certeza de que me trasmitió lo suficiente, desde la palabra y la emoción, como para comprender, que ese era un buen lugar y un buen camino para mí.

Así comencé la carrera, que recuerdo, como un tiempo  de mucho aprendizaje cognitivo, pero por sobre todo vivencial, así como de una amorosa contención, y respetuosa relación, con cada uno de los compañeros, docentes, y coordinadores.

Fue un tiempo de gran disfrute, transformación y crecimiento.

Estudiando Counseling, incorporé por primera vez la idea de la importancia de las actitudes, del contrato y el clima facilitador de proceso, de la comprensión empática, de la escucha efectiva, de la resiginificacion de los acontecimientos, del poder de las palabras, de la consideración positiva y de la congruencia.

 

Sobre mis principios en el Coaching

 

Finalizando mis estudios en Counseling, en 1997, me hice cargo de las cátedras de Consultoria Laboral en la misma Institución donde había estudiado,  Holos.

Mi conocimiento del tema laboral, estaba basado en el  del material de estudio de la cátedra, y también en la observación de las problemáticas laborales, y ejecutivas  a las que tenía acceso, a través del espacio y el tiempo compartido con los contadores y empresarios, en el estudio  donde tenía mi consultorio.

Solía asistir, a  modo de capacitación, a desayunos de trabajo empresariales, donde me nutria de inquietudes, problemas, soluciones, y herramientas.

Cierta vez un cliente se comunicó a la oficina, y compartió la necesidad de un profesional que pudiera ayudarlo a resolver un problema de efectividad en su equipo de trabajo .

Quien lo atendió, lo invitó a hablar  conmigo, ya que  mejorar el desempeño de los equipos de trabajo y el clima laboral, era mi especialidad.

¿Mi especialidad?

Tal cual me sucedió aquella vez en la Facultad, donde otros dijeron que yo hacía, lo que yo no sabía que hacía, sentí nuevamente  entusiasmo, y temor...

Auto cuestionando mis competencias al respecto salí nuevamente a buscar más información y herramientas…

Encontré muy poco sobre Counseling Laboral, y mucho sobre Coaching en Empresas.

Dentro de ese marco, llamó mi atención un libro, La Quinta Disciplina, cuyos autores Peter Senge y Freddy Koffman llegaban a la Argentina, para dictar,  un seminario de tres días a modo de introducción y presentación del texto.

Asistí al seminario, con más dudas que expectativas, y mucha curiosidad.

Recuerdo que al llegar me sentí extraña, entre  tantas credenciales de importantes posiciones ejecutivas, en destacadas multinacionales.

En un primer momento dudé que ese fuera un espacio apropiado para mí, ya que  mi formación y experiencia, eran desde la Psicología Humanística

¿Cuánto de Psicología habría para mí en ese espacio?

¿Cuan humanístico podría ser en un marco donde las conversaciones giraban en torno a estrategias, objetivos, resultados?

Me sentí extraña, en ese mundo desconocido.

Entonces hice un acuerdo conmigo.

Me quedaría lo suficiente para evaluar si esa capacitación, y su enfoque se alineaban a mi modo de ser y hacer personal y laboral.

No me llevó mucho tiempo.

Fueron 5 minutos, o tal vez menos.

Como han pasado más de quince años no recuerdo si fue Peter Senge o Freddy quien abrió la jornada, pero  tengo muy presente lo que dijeron.

Luego de un  breve saludo de bienvenida, lo que escuché fue…

En una tribu en el norte de África, en idioma Ubundu, los nativos se saludan diciendo:

Sabu Bona, Sikhona

Sabu Bona significa: “Te veo, Te reconozco, eres importante para mi” y Sikhona significa “Porque me ves y me reconocés, existo”

En el marco de un respetuoso silencio del auditorio, el orador, agregó:

“Este es el concepto fundamental de nuestra tarea como consultores en la vida en general y en la empresa en particular, hacer que las personas recuperen con nuestra escucha, consideración y respeto, la identidad perdida en la vorágine cotidiana”

Sobra decir que, después de escuchar estas palabras, me quedé en el seminario, porque si esto era el coaching, el coaching era otro buen sentido en el camino de mi vida, y podía ser un agregado de valor a mi ser y hacer Counseling.

Así fue mi primer momento de integración, más que un análisis intelectual una comprehension emocional.

Han pasado muchos años, y con ellos experiencias, donde pude ir aprendiendo  en prueba y error, que integrar recursos,  tiene que ver con un modo de ser consultores más que de hacer consultoría.

He incorporado, diferentes abordajes, pero sigo siendo desde mi esencia una profesional del Counseling que utiliza  recursos del Coaching, y también de otras disciplinas.

Ese es mi eje, así me defino y lo hago con el orgullo de pertenecer, a la comunidad de Counselors que nos hemos comprometido, con responsabilidad y vocación al  servicio de ayuda profesional.

 

Sobre el counseling y el coaching desde una perspectiva personal…

 

  Counseling y  Coaching son profesiones que crean y se recrean como  relaciones de ayuda, y como tales tienen aspectos comunes, como por ejemplo:

 

  • Compartir el concepto de que la conducta tiene causas y es modificable.

  • Tener por meta ayudar a los consultantes a convertirse en personas que funcionen plenamente y logren integración, identidad personal y autorrealización

  • El supra objetivo de  liberar potencialidades que permitan a los consultantes enfrentar y resolver sus dificultades y preocupaciones con mejores recursos.

 

Algunas diferencias para destacar…

 

Según   el punto de partida  profesional, la relación de ayuda puede estar centrada en el problema o centrada en la persona.

En el primer caso el profesional se centra sobre todo en el problema o situación presentada por el consultante, en el segundo caso el consultor, presta atención sobre todo a la persona, al modo como ésta vive el problema, convencido que el otro tiene necesidad ante todo de sentirse comprendido.

Desde esta observación, podemos inferir que el Counseling es una intervención que da prioridad al Enfoque centrado en la Persona y el Coaching es una intervención que da prioridad al Centramiento en el problema.

Ambas disciplinas tienen como objetivo…

En el Counseling, lograr que la persona se sienta mejor y desde allí pueda resolver sus problemas y alcanzar sus objetivos, y en el Coaching , lograr que la persona alcance sus objetivos y resuelva sus problemas, incorporando al hacerlo, un aprendizaje que le permita ser y sentirse cada día mejor.

Desde mi punto de vista y mi experiencia Counseling y Coaching son, dos modos de abordaje que nos permiten desde entradas diferentes una salida productiva en común.

Es importante al incorporar recursos, tener un eje.

El mío es el Counseling, sus actitudes y sus fundamentos.

Cada quien elegirá aquellos que se correspondan con su modo de ser persona y profesional.

Quiero destacar un principio personal que siempre trasmito a mis alumnos cuando brindo capacitaciones sobre  técnicas de Coaching para Counselors.

Un buen profesional del Counseling puede incorporar recursos de Coaching sin perderse en el intento pero, un Coach debe transitar la carrera de Counseling para desplegarse como tal.

 

Consideraciones finales

 

Ejercer una relación de ayuda profesional efectiva, requiere de un compromiso personal de mejora continua, pues para ayudar a otro se necesita tener una buena relación de ayuda con uno mismo.

Por eso quienes nos definimos como facilitadores de desarrollo y la salud, desde el campo de nuestra formación en particular, sabemos que debemos invertir en manera constante en capacitación cuidado y crecimiento personal.

Lo cual hace, desde mi punto de vista como Counselor y como Coach a la Ética de ambas disciplinas.

Esta ética es congruencia fundamental de una buena gestión.

El consultor debe ser un referente, de esfuerzo permanente por ser y hacer, cada día mejor.

Nadie puede dar lo que no tiene, por eso debemos comprometernos con el trabajo continuo para desplegar nuestro potencial.

Capacitación , supervisión y por sobre un  espacio propio de proceso personal, para poder empatizar con nuestros consultantes, a través de una escucha despejada  de  propias inquietudes, para honrar y honrarnos dando lo mejor de nosotros, en esta querida profesión.