Los aprendizaje significativos y la educación

Dr. Salvador Moreno López [1]

Introducción.-

Desde hace más treinta años he venido estudiando el tema de los aprendizajes significativos en la educación (Moreno, 1979, 1983), desde la perspectiva de una psicología perceptual (Combs et al. 1976a, 1976b) y desde el enfoque centrado en la persona (Rogers, 1969, 1972), en un principio, y luego integrando gradualmente las dimensiones experiencial y socio-cultural, retomando los trabajos de Eugene T. Gendlin(Gendlin, 1962, 1970) y Paulo Freire (1972, 1998), respectivamente. Durante estos años, muchos educadores y maestras se han interesado en comprender qué son los aprendizajes significativos y cómo pueden promoverlos en las actividades escolares. Han reconocido el valor de este tipo de aprendizajes, por encima de la memorización o asimilación de información sin repercusiones positivas en la vida de los estudiantes. Parece que actualmente hay más educadores convencidos de que los aprendizajes en la escuela han de hacer una diferencia importante, constructiva, en los comportamientos y actitudes de los alumnos, para que realmente valga la pena promoverlos y dedicarles nuestro tiempo, esfuerzo y recursos. Presento en este texto una continuación de mis reflexiones y propuestas basadas en la experiencia personal y en la de algunos colegas, en relación con los aprendizajes significativos.

 

1) ¿Qué son los aprendizajes significativos?

Los aprendizajes significativos son cambios, más o menos estables, en el percibir y/o en la percepción de una persona, como resultado de susinteracciones con otras personas, objetos, situaciones, ambientes o aún consigo misma, y que tienen una influencia  en el modo como la persona se ve a sí misma, a los demás y al Mundo en el que vive. Al influir en su percepción, estos aprendizajes también hacen una diferencia en el comportamiento y en las actitudes de la persona.

Considero que estos cambios son positivos si le permiten a la persona diferenciar y simbolizar nuevos aspectos de sí misma, de otras personas y/o del Mundo en el que vive, con mayor riqueza, precisión y claridad. Son negativos [2]si propician que la persona funcione, en algunos aspectos de su vida o de su personalidad, de manera estereotipada y rígida, con la consiguiente dificultad de percibir claramente nuevas informaciones que actualicen,  renueven, reorganicen o amplíensu campo perceptual y/o sus modos de percibir.

Propongo entonces considerar que los cambios positivos en los aprendizajes son aquellos que amplían el campo de conciencia de una persona y su apertura a nuevas experiencias; los que la enriquecen con percepciones más ricas (con más elementos) y diferenciadas (distinguiendo más los matices y detalles).Los cambios negativos en cambio, reducen y/o “congelan” la amplitud del campo de conciencia, excluyen elementos importantes de la conciencia o distorsionan nuevas experiencias,  haciendo que se confundan más detalles o aspectos parecidos (detalles diferentes se toman como iguales, se confunde la parte con el todo, etc.).

Al hablar de Aprendizajes Significativos, el término aprendizajes se refiere a los cambios relativamente estables en la percepción de la persona, generados en susinteracciones con el entorno y de sus experiencias de vida. Se excluyen, entonces, cambios que son consecuencia de un proceso de maduración por la edad, aunque habrá que reconocer que este proceso también influye en lo que aprendemos y en cómo lo aprendemos. Al mismo tiempo, hay que tener presente también el proceso mismo de aprender; es decir el tipo o modos de las interacciones mismas que realizamos al y para aprender.

El término significativo, por su parte, hace alusión al modo como la persona relaciona lo aprendido consigo misma, a la manera como lo asimila y lo incorpora, al valor y sentido que le da, y por consiguiente a la influencia que dicho aprendizaje tiene en el comportamiento y en la vida cotidiana de esa persona.

Lo significativo de un aprendizaje hace referencia a ciertas cualidades o características tanto de los contenidos como del proceso de aprender.

En relación con los contenidos, podemos decir que son significativos aquellos que son bien comprendidos y asimilados por la persona, que son considerados en una relación muy cercana con el self (concepto de sí mismo como lo describe Rogers, 1959), y que conllevan una adecuada simbolizacióndel “experiencing” (el experienciar de Gendlin, 1962, 1970) corporal concreto. Son también contenidos cuyascaracterísticas emocionaly valoralnos afectan de un modo directo e importante.

Por otro lado, el proceso de aprender es significativo cuando sentimos y percibimos (aunque no siempre podamos verbalizar) que los pasos, acciones e interacciones realizadas nos llevan a cambios valiosos e importantes para nosotros y quedan integrados como tales en nuestro cuerpooorganismo.

Es necesario resaltar que lo valioso e importante de un aprendizaje o del aprender está dado siempre desde la perspectiva de la persona que aprende y no desde la visión dela maestra, guía o instructor. Esta es una razón por la cual decimos que los aprendizajes significativos son una experiencia personal, única e intransferible. Y, además, que no pueden forzarse desde afuera; sólo pueden propiciarse o promoverse.

 

2) ¿Cuál es su valor en la educación?

 

El valor que le demos a los aprendizajes significativos depende, entre otros factores, de cómo entendamos la educación, de los objetivos educativos que pretendamos conseguir y de nuestra forma de considerar a las personas en su contexto de vida.

Propongo que los aprendizajes significativos son valiosos en términos educativos en tanto que contribuyan a:

ü Promover el desarrollo integral de la persona en sus diferentes dimensiones (corporal, intelectual, afectiva, sociocultural, valoral, etc.)

ü Descubrir oportunidades para aprender a vivir bien, de acuerdo con los valores reconocidos y elegidos personalmente

ü Generar cambios personales que expresen un desarrollo personal y muestren capacidades, habilidades, conocimientos,  actitudes y conductas en general, que le permitan a la persona vivir con autonomía y solidaridad, valorando y respetando el medio ambiente.

Desde otra perspectiva, considero que los aprendizajes significativos positivos son valiosos en tanto que realmente hacen una diferencia en la vida de las personas y ello les ayuda a vivir mejor. Esto significa que no cualquier aprendizaje significativo es educativo. De hecho, algunos de ellos no son educativos.

Con frecuencia, la promoción de los aprendizajes significativos nos confronta con los valores que realmente orientan nuestras prácticas educativas. A pesar de discursos en contrario, cumplir con el programa escolar por sí mismo sigue siendo todavía una prioridad para muchos maestros y escuelas, en lugar de verlo como un instrumento de trabajo al servicio de nuestras intenciones educativas. Obviamente, la propuesta es trabajar los programas desde la óptica de los aprendizajes significativos y no simplemente desecharlos.

 

3) ¿Cómo promover los aprendizajes significativos?

 

Considero que la tarea central de todo educador, ya sea maestro o padre de familia, es la de crear en su ámbito de acción, la escuela o la familia, condiciones favorables para que ocurran  aprendizajes significativos positivos. Se trata de preparar el medio ambiente para que niños, jóvenes y adultos, -por supuesto los mismos educadores- aprendan de una manera tal que desarrollen sus potencialidades constructivasy cuenten con más recursos para vivir bien su vida. Por ello más que pensar en programas, hay que considerar las interacciones que generen ambientes favorables para aprender significativamente.

 

a) ¿Qué condiciones favorecen o promueven los aprendizajes significativos?

 

En otro lugar (Moreno, 1983) he señalado algunas condiciones promotoras de los aprendizajes significativos. Las retomo y agrego otras más.

 

Ø La primera condición es que la persona que va a aprender se involucre sensorial, emocional e intelectualmente en interacciones con situaciones de su vida.

 

La propuesta es que, de entrada, la persona interactúe con su realidad experimentando diversas sensaciones (ver, oír, sentir, gustar, oler, moverse, etc.), ya que la participación del cuerpo, a este nivel, me parece esencial para aprender significativamente.

Luego están también los sentimientos como matices de significados personales que expresan y muestran cómo se relaciona la persona con lo que quiere aprender y lo que hace para lograrlo. La hipótesis de trabajo es que los sentimientos están siempre presentes (aun cuando parece que no lo están), y que ellos pueden propiciar u obstaculizar los aprendizajes. Por lo tanto, con frecuencia es útil reconocerlos y promover su integración constructiva en el aprender y en lo que aprendemos. Una adecuada integración de los sentimientos repercute incluso en una mejor comprensión intelectual de lo que aprendemos. Investigaciones recientes en el campo de las neurociencias(Damasio, 1996)parecen apoyar lo señalado ya desde hace años por algunos psicólogos humanistas (Lyon, 1971), en el sentido de quereconocer e integrar los sentimientos ayuda a pensar mejor.

Por supuesto, muchos de los aprendizajes involucran además de los sentimientos, conceptos y simbolizaciones, junto conprocesos de pensamientotales como analizar, comparar, integrar, evaluar, juzgar, razonar, etc. En los aprendizajes significativos el reto es mantener una relación dinámica de los procesos de pensamiento con el cuerpo y los sentimientos, y recordar que “los estados afectivos adquieren importancia extraordinaria, ya que pueden inhibir, distorsionar, excitar o regular los procesos cognoscitivos; conclusión que deberá cambiar muchas prácticas antieducativas que no se preocupan por crear el clima o atmósfera afectivos necesarios para facilitar los procesos de aprendizaje y el fomento y desarrollo de la creatividad” (Martínez, 1997, p. 37).

 

Conviene recordar también que finalmente “todo conocimiento tienen un sujeto, se da en un sujeto y, por lo tanto, todo conocimiento es también “subjetivo”, aun cuando tenga componentes que vienen del objeto exterior” (Martínez, 1997, pp. 46-47). Esta dimensión subjetiva –que no arbitraria- la reconocemos y la atendemos explícitamente al promover aprendizajes significativos. Es la persona-en- interacción nuestro centro de atención.

 

Ø La segunda condición que se deriva de tomar a la persona-en-interacción como centro es la de partir de necesidades y problemas reales de quienes van a aprender.

 

Me refiero aquí, por un lado, a la persona del aprendiz, a sus necesidades como factor motivacional de primera importancia, recordando también que, desde la perspectiva de Rogers (1959) la motivación básica es la tendencia a la realización de sí mismo. Las necesidades podemos entenderlas tanto en el sentido de carencias que hay que satisfacer (el hambre, por ejemplo) como en el sentido de potencialidades a desarrollar (aprender a pensar), o de aprendizajes que me van a ayudar a sentirme mejor, a satisfacer mi curiosidad, o a resolver con éxito situaciones concretas de mi vida y de mi trabajo cotidiano (saber expresar mis sentimientos, descubrir cómo nace una mariposa, saber cómo hacerle para obtener los permisos que quiero, realizar con rapidez y eficiencia las operaciones en la computadora).

Al señalar el aspecto de “problemas o situaciones reales”, lo hago en función de que estos tienen más probabilidades de ser percibidos como importantes por el aprendiz y de conectarse afectivamentey valoralmentecon su necesidad o deseo de aprender. Además, se relacionan con el objetivo educativo de aprender a vivir.

 

Ø La tercera condicióntiene que ver con  crear ambientes estimulantes y relativamente seguros para explorar, buscar, probar, ensayar, en el proceso de aprender.

 

Las condiciones del medio ambiente (decoración, objetos, colores, sonidos, sabores, temperatura, etc.) influyen en nuestras necesidades y deseos de aprender. Hay ambientes que despiertan la curiosidad, llaman la atención, nos proponen preguntas y desafíos. Por otro lado, hay ambientes que son poco atractivos, aburridos y opacos, o bien tan saturados de información y estímulos, que no invitan ni atraen para aprender. En este sentido ayuda mucho al aprender significativamente estar en situaciones reales y cercanas a la vida cotidiana. En la época actual nos enfrentamos al panorama cada vez más creciente de las realidades virtuales. Ello nos invita a explorar desde la investigación de qué manera ayudan o no a los procesos educativos, de una manera significativa.

La seguridad se refiere al aspecto psicosocial de los ambientes, y apunta a  que los estudiantes o aprendices se sientan relativamente aceptados y respetados, y consideren que no corren peligro en cuanto a sentir una amenaza inmanejable hacia su autoestima.

 

Ø La cuarta condición es la existencia de recursos de aprendizaje adecuados y accesibles.

 

Libros, revistas, películas, periódicos, mapas, maquetas, diapositivas, aparatos (microscopios, calculadoras, etc.), programas para la computadora, plastilina, colores, lápices, reglas, y toda una gran variedad de objetos son todos elementos que pueden ser necesarios para el aprendizaje. Contar con ellos y tenerlos accesibles es de primera importancia.

La adecuación de los recursos dependerá de lo que se quiera aprender y de la experiencia previa y estilo de aprendizaje de los aprendices. Una de las grandes tareas de una maestra es precisamente la de enriquecer el entorno con materiales adecuados a los estudiantes con los que trabaja.

 

Ø La quinta[3] condición es el tipo de interacción existente entre la maestra y los estudiantes.

 

Rogers (1969) ha propuesto tres actitudes básicas para una relación promotora de los aprendizajes significativos. Ellas son: la congruencia, la aceptación y la comprensión empática.

Estas actitudes implican que el maestro sea una persona relativamente auténtica,  sin poses, sin máscaras ni apariencias. Una persona que valora a todos los estudiantes por el hecho de ser personas, que reconoce su derecho a pensar y a decidir por sí mismas, a tener sus propias convicciones y valores, a ser agente de su propio desarrollo personal. Y también que es capaz de comprender las vivencias y percepciones de los estudiantes desde el punto de vista de éstos, y no solamente como observadora externa. Una persona que primero busca entender y describir y comunicar su comprensión, antes de dar sus opiniones, puntos de vista,  juicios o indicaciones.

 

Cuando se trabaja en un contexto escolar suelen surgir situaciones contradictorias que dificultan la vivencia y expresión de estas actitudes. O bien surgen diversas interpretaciones sobre lo que implica expresar estas actitudes y al mismo tiempo atender a las normatividad institucional y social respecto a los aprendizajes escolares. Afortunadamente, pienso que reconociendo las contradicciones que puedan darse, queda un margen amplio para una interacción con estas características actitudinales.

 

Ø La sexta condición se refiere al aprendizaje y señalamiento de criterios compartidos para evaluar la calidad y precisión de los aprendizajes.

 

Es importante que los estudiantes aprendan a evaluar sus aprendizajes, que sepan qué aprendieron y cómo, que identifiquen con claridad lo que avanzaron y si están utilizando adecuadamente sus nuevos conocimientos y habilidades. Cuando las formas de evaluación ayudan a los estudiantes a descubrir por

sí mismos sus aciertos y sus errores parecen impulsar más la asimilación personal de los aprendizajes y alentar a los estudiantes a realizar las acciones necesarias para mejorar y corregir errores. Considero que dichas formas de evaluación también influyen en la reafirmación que el estudiante hace de su capacidad y responsabilidad para aprender, además de ayudarles a clarificar el sentido y el valor de su aprender.

Cuando es solamente el maestro quien evalúa[4], los estudiantes tienden a dejar la responsabilidad de sus acciones y resultados en el maestro, y a evitarse la molestia de aprender por sí mismos cómo evaluar sus aprendizajes. Esto, además de fomentar una cierta dependencia del maestro, deja al alumno sin brújula y sin criterios propios para dar rumbo claro a sus actividades.

 

Ø La séptima condición para crear ambientes/contextos propicios para los aprendizajes significativos es la existencia de reglas (límites) claras, firmes y consistentes, que también establecen las consecuencias (sanciones)[5] que ocurrirán para los estudiantes si no se cumplen. Igual pueden incluir también lo que pueden esperar obtener (privilegio, permiso) si cumplen con lo señalado.

 

La finalidad de las reglas es contribuir a crear un ambiente relativamente seguro y confiable, en el que los estudiantes sepan a qué atenerse en cuanto a comportamientos y resultados del aprendizaje se refiere. De esta manera, ellos pueden asumir la responsabilidad por lo que hagan o dejen de hacer. Cuando las reglas no son claras, no se establecen desde el principio, no se dan a conocer a todos, o no se cumplen con regularidad, los estudiantes pueden argumentar que “yo no sabía”, “lo que pasa es que le caigo gordo al maestro”, “la maestra estaba enojada y por eso me reprobó”, etc. Pueden sentirseo ubicarse como víctimas, en lugar de reconocerse como agentes responsables.

A medida que los estudiantes van creciendo ayuda el que ellos participen también en el proceso de señalar algunas de las reglas y consecuencias. En otro texto me referiré a cómo hay que propiciar esta participación para que sea constructiva.

 

Hay que aclarar también que no se trata de un sistema de premios y castigos donde el énfasis está puesto en las consecuencias. Es importante que tanto maestros como alumnos comprendan que el sentido y finalidad de las normas es propiciar una buena convivencia y la realización de las interacciones necesarias para lograr las intenciones educativas propuestas y los aprendizajes significativos esperados por alumnos y maestros. Una función de las sanciones es invitar a los alumnos a la  reflexión sobre el sentido y la utilidad de las reglas y no tanto hacer sentir mal a quien en un momento dado no las cumple. Por ello, además de la aplicación de las consecuencias, con frecuencia es conveniente tener un diálogo que promueva la toma de conciencia, la reflexión sobre las propias actitudes y conductas, y la toma de decisiones.

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